Esta pregunta puede ser la más relevante que te hayas hecho nunca. La respuesta que des a esta pregunta va a determinar tu forma de verte a ti mismo y como consecuencia, a los demás y al mundo.

Somos seres muy complejos y definirnos no es una tarea sencilla, pero podemos intentarlo.

Por una parte, somos un cuerpo físico con una mente que maneja muchos de sus procesos. Y también somos seres con conciencia de nosotros mismos y de todo lo que nos rodea.

Procesamos información de todo tipo. Alguna de esa información la hacemos consciente y otra no, lo que tiene consecuencias muy importantes, ya que dependiendo de dónde prestemos nuestra atención vamos a hacer «real» una parte de lo que percibimos y no otra.

Y a partir de ahí, vamos a interpretar esa información que hemos hecho consciente a través del filtro de nuestras creencias adquiridas, nuestros mapas mentales y la experiencia que hemos ido acumulando que ha formado nuestro propio filtro.

Y por otra parte, formamos parte de sistemas a los que pertenecemos: a una ciudad, un país, un planeta, una especie… Y esto también nos condiciona, por supuesto.

El hecho de pertenecer a la especie humana no nos hace, inmediata e irremediablemente, poseedores de la verdad, ni mucho menos. A pesar de que una parte de nuestra especie así lo crea.

Tenemos dos formas de acceder a la verdad de quiénes somos.

Por un lado, la ciencia investiga y nos acerca al conocimiento del mundo en el que vivimos, validando sus estudios y experimentos según el método científico. Así, poco a poco nos va descubriendo certezas acerca del funcionamiento de nuestro mundo.

Pero también tenemos otra forma de acercarnos a la verdad, que es la introspección. Dentro de cada uno de nosotros existe una parte inmutable a la que se puede acceder a través de la meditación y la introspección. Cuando conectamos con esta parte de nosotros mismos, es posible acceder a una sabiduría que siempre ha estado ahí, algo que de otra forma sería muy difícil. De esta forma nos damos cuenta de que sabemos mucho más de lo que creemos que sabemos.

La ciencia nos ofrece estudios y validaciones que conectan con nuestro cerebro racional, ofreciendo información a nuestra corteza prefrontal. Pero no debemos olvidarnos de que cuando apagamos nuestra mente, nuestra conciencia puede conectarnos con nuestra esencia fundamental y este proceso es enormemente clarificador.

Somos mucho más de lo que creemos que somos. 

La Vida es un misterio difícil de desentrañar, y a lo mejor, las herramientas que posee la ciencia, hoy por hoy, no nos permiten ahondar en determinados conocimientos a los que podemos acceder acercándonos a la esencia de quiénes somos.

Volvamos a conectar con nosotros mismos, no esperemos respuestas de figuras externas cuando podemos tener esas respuestas en un proceso de autoconocimiento, de acercamiento a nuestro interior.

Sabemos mucho más de lo que creemos saber.

 

Mar Tárraga

Mar
Mar

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