TRATAMIENTO CONSCIENTE DEL DOLOR

El dolor es una llamada de atención de nuestro cuerpo, nos dice que algo perjudicial para nosotros está pasando y nos da la información para que solucionemos su causa.

La forma “fácil” de tratarlo es tomando analgésicos, antiinflamatorios…, corticoides si la cosa se pone peor. Dar medicación para librarnos del dolor que nos impide continuar, sin mirar más allá.

Desde una manera consciente de ver la salud, ésta no es la mejor forma de solucionar el problema, porque realmente no lo solucionamos… sólo lo acallamos. Si no quitamos la causa que lo está produciendo probablemente más adelante se repetirá, incluso con más intensidad o frecuencia.

La frase “cada maestrillo tiene su librillo” tiene mucho sentido cuando la utilizamos en medicina, porque dependiendo de al médico o especialista al que acudamos, nos va a dar una solución u otra, dependiendo de las herramientas que conozca el especialista en cuestión.

Lo más difícil de todo el proceso diagnóstico es saber cuál es la causa de las causas, porque una vez que la descubrimos, lo demás viene rodado. Todos los profesionales tenemos nuestros límites, lo mejor para todos es conocerlos y poner al paciente en primer lugar, aunque eso signifique hacernos cargo de nuestra falta de competencia en ese caso. De hecho, si somos conscientes y capaces de observar nuestro proceso de crecimiento sin prestar atención a nuestro ego, nuestras limitaciones nos van a servir para seguir buscando y evolucionando, siendo mejores profesionales cada día.

El dolor de espalda es el dolor más frecuente en todo el mundo, junto al dolor de cabeza y al de estómago. ¿A quién no le ha dolido la espalda alguna vez?.

Hoy nos centraremos en el dolor lumbar y su tratamiento.

Ya sabemos que el tratamiento siempre va a funcionar mejor si averiguamos qué es lo que está comprimiendo, inflamando o siendo la causa de un dolor referido en la columna lumbar, porque las causas pueden ser múltiples. Bajo mi punto de vista, limitado también por mis conocimientos y experiencias, éstas son las causas que observo con más frecuencia:

Un bloqueo articular osteopático, de una vértebra o articulación o varias, que se han movido milimétricamente y están impidiendo el movimiento fluido de la espalda, sobre todo en el sentido contario al del bloqueo articular. Es una de las causas más frecuentes, según mi experiencia.

Una inflamación, lesión osteopática o patología en un órgano, en el caso de la columna lumbar las inflamaciones más habituales son del intestino, delgado o grueso y del aparato génito-urinario, que, o bien por compresión directa en la columna, o bien la por inervación asociada del órgano a la zona lumbar, están provocando dolor.

Un espasmo muscular que suele estar asociado a los bloqueos osteopáticos. Unos músculos muy importantes en esta zona son sobre todo los isquiotibiales, los piramidales y los psoas ilíacos. Son muy frecuentes los espasmos del piramidal que comprimen el nervio ciático y provocan dolor irradiado a la pierna.

Un disco intervertebral que ha salido hacia fuera (hernia discal) y está presionando un nervio u otras estructuras contiguas. Ésta es la causa menos frecuente de todas, un 20% de los casos según mi experiencia, y en cambio es la más diagnosticada, porque cuando hacemos pruebas diagnósticas (resonancias o escáneres) vemos la hernia y tendemos a pensar que es la causa del dolor, cuando muchas veces la hernia lleva mucho tiempo ahí y está siendo fisiológica, es decir, es una compensación de la columna lumbar debido a nuestros hábitos, pero no tiene ninguna repercusión en el dolor que estamos padeciendo en ese momento.

Una somatización emocional de lo que esté sucediendo en ese momento, o incluso tiempo atrás, pero que no hemos resuelto en nuestras vidas y no queremos afrontar. Si tenemos un conflicto emocional y no le estamos prestando la atención debida, afrontando nuestros sentimientos y teniéndolos en cuenta, nuestro cuerpo lo hará por nosotros. Nos hará parar (con el dolor o la impotencia funcional) para que reflexionemos y solucionemos eso que es importante para nosotros. En el caso de la columna lumbar suelen ser sentimientos de frustración, represión o exceso de responsabilidad, entre otros.

Las cicatrices. Algunas de las cicatrices que tenemos son patológicas, es decir, en el momento en el que se produjeron nuestro sistema inmune no estaba lo suficientemente capacitado para solucionarlas y están produciendo un efecto llamada sobre éste de manera continua para poder ser sanadas completamente (aunque en realidad lo estén, pero nuestro cuerpo no se ha hecho cargo de ello). En el caso de la columna lumbar, cicatrices en esa zona, como las episiotomías y cesáreas, en muchas mujeres están provocando diferentes síntomas. Hay técnicas de tratamiento para sanar estas cicatrices, para que el sistema inmune recupere su energía y así la columna lumbar pueda beneficiarse de ello.

Por encima de todo ésto, puede existir una causa más profunda, porque el dolor es uno de los grandes inspiradores de cambios de paradigma. La vida, a través del dolor nos hace entrar en profundidad dentro de nosotros mismos, cuestionándonos los pilares que la sostienen.

A veces, un dolor lumbar o de cualquier otro tipo, está ahí para decirnos algo importante para nosotros, algo que tenemos que cambiar en profundidad en nuestra vida o en nuestra forma de ver el mundo. Y cuando lo hacemos, en muchas ocasiones, el dolor remite.

Existen más causas de dolor lumbar, pero éstas son las que me encuentro con más frecuencia.

Es importante hacer un buen diagnóstico diferencial y saber ver qué es lo que está pasando para poder solucionarlo.

Personalmente, utilizo mucho los tests de kinesiología para averiguar la causa del dolor. Con estos tests se puede averiguar de manera sencilla, cuál es la razón/es de nuestro dolor y poder solucionarlo con las técnicas más adecuadas en cada caso, dependiendo de la causa del dolor: osteopatía, estiramientos, masoterapia, acupuntura, flores de Bach, técnicas de terapia breve, tratamiento del órgano/os implicados con PNIc (psiconeuroinmunología) y con osteopatía, suplementación, tratamiento de la cicatriz…

Espero que esta información os resulte útil y que podáis haceros cargo de una manera consciente de vuestro dolor, buscando la manera más adecuada de solucionarlo sin acudir en primera instancia a los antiinflamatorios u otras técnicas más agresivas, o sólo en los casos en los que no quede otra alternativa.

Mar Tárraga

Mar
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