¿Cuál es la esencia de la comunicación?, ¿las palabras nos sirven para comunicarnos realmente?, ¿o hay más información detrás de lo que decimos?.

Todos nosotros somos capaces de sentir lo que está sucediendo realmente a nuestro alrededor. Percibimos la realidad tal cual es, lo que suele pasar es que la mayoría de nosotros no hacemos conscientes todos los datos que estamos recibiendo, no queremos o no sabemos cómo acceder a la mayoría de la información que nos está llegando.

Una mirada, un sentimiento, los estados de ánimo de las personas que nos rodean, la energía del sitio donde nos encontramos y mucho más…, todo es información que está llegando a nosotros constantemente, pero que muchas veces procesamos sin hacer consciente.

Pero no por no hacerla consciente dejamos de sentirla.

Cuando estamos realmente presentes, cuando somos conscientes de nosotros mismos, es cuando se amplía nuestro conocimiento y cuando vemos de verdad qué es lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.

A todos nos ha pasado que al mirar a alguien a los ojos, al entrar en un sitio nuevo o al estar presentes en una conversación, hemos sentido mucho más de lo que hemos sido capaces de expresar en ese momento. Somos capaces de percibir mucho más de lo que expresamos, y no hablo de comunicación no verbal, sino de lo que estamos sintiendo verdaderamente y que no estamos expresando porque no somos conscientes, o porque las circunstancias, el protocolo, o la situación no lo aconsejan. Es energía en movimiento que percibimos sin percatarnos la mayor parte del tiempo.

Para ampliar nuestra percepción y hacer consciente la realidad en toda su amplitud es necesario sentir el mundo con el corazón abierto y la mente en calma.

Nuestra mente está interpretando a cada instante lo que vemos y sentimos, y lo que interpreta puede ser cierto o no, pero cuando la comunicación es real, cuando se produce desde el corazón, sobran las palabras y también las interpretaciones. Simplemente sentimos. Nuestro corazón se abre y la información fluye. Emitimos y recibimos sin interferencias.

Todos somos capaces de comunicarnos y percibir la realidad sin intromisiones, solo que no nos han enseñado a hacerlo porque la sociedad en la que vivimos está atrapada por las palabras. No nos damos cuenta de que las palabras son la punta del iceberg de la información real. Pensamos que el lenguaje es la mejor manera que tenemos de comunicarnos, pero no es cierto…

Para conocer realmente a la persona que tienes enfrente es necesario escuchar, pero sobre todo es necesario sentir.

Es desde el silencio de una mirada, desde la calma mental y la apertura de corazón, desde donde conocemos el mundo verdaderamente.

Siente, percibe, fluye, abre tu corazón y sé tú mismo. En silencio. Es así como nos comunicamos verdaderamente. Corazón a corazón.

Las palabras sobran, sólo es necesario expresar nuestra verdadera esencia.

 

Mar Tárraga

 

Mar
Mar

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