¿TIENES LA ENERGÍA NECESARIA PARA CONSEGUIR LO QUE QUIERES?

El ser humano busca estar en equilibrio. Buscamos homeostasis, en todos los sentidos.

Y es lo natural. Todos hemos nacido equilibrados y sanos, tanto física como emocionalmente, y necesitamos seguir así para expresarnos ante el mundo como lo que realmente somos: seres capaces de dar lo mejor de nosotros mismos.

¿Qué ha pasado por el camino para que perdamos el equilibrio? Y, lo más importante, ¿qué tenemos que hacer para recuperarlo?.

Han ido sucediendo muchas cosas…, el ambiente en el que hemos crecido es posible que no haya ayudado a que expresemos nuestra mejor versión. Son muchos los acontecimientos y los hábitos que pueden haber hecho mella en nosotros.

Por una parte, en la parte más física, los hábitos que nos han construido puede ser que no hayan sido los mejores. Una buena alimentación y la práctica habitual de ejercicio físico son dos pilares fundamentales para que nuestro cuerpo esté sano.

Y cuando estamos sanos, esa energía que estaba siendo utilizada en reparar los daños creados por los malos hábitos, queda libre y otras partes de nosotros mismos se puedan expresar. Así podremos hacer lo que realmente queremos hacer, sin excusas. Afrontaremos situaciones, emociones y conflictos que de otra manera dejaríamos pasar porque no tenemos la fuerza necesaria para afrontarlos, por lo que nuestra vida será más feliz, plena y consciente.

Por otra parte, a un nivel más emocional, cuando no disponemos de energía, nuestro estado de ánimo se resiente y tiende a la negatividad y el pesimismo porque nuestro intestino y nuestro cerebro, íntimamente conectados, harán que se fabriquen menos neurotransmisores y tengamos menos sensibilidad en los receptores de la felicidad y la motivación.

Cuando mejoramos nuestros hábitos nos sentimos más felices y plenos, porque hacemos que aumente la dopamina, la serotonina y la oxitocina en nuestro cuerpo y tenemos la sensación de que “cogemos al toro por los cuernos”, de que realmente vivimos como queremos hacerlo. No nos dejamos llevar por la inercia o por los acontecimientos que “nos toca” vivir, sino que somos capaces de decidir qué queremos hacer con eso que estamos viviendo, sacando lo mejor de nosotros mismos y de las circunstancias.

Los momentos de enfermedad o las emociones negativas nos hacer estar en alostasis, en desequilibrio, y a partir de ahí salimos en la búsqueda de soluciones. Esas circunstancias y emociones negativas, si lo permitimos, pueden ser el trampolín que nos haga sacar lo mejor de nosotros mismos para volver a la deseada homeostasis, al equilibrio.

Todo en la vida tiene su función y su lugar. Pero sólo si nos permitimos la transformación, podemos aprovechar los peores momentos para expresar lo mejor que tenemos.

Siempre se trata de tener energía disponible para cambiar lo que queremos cambiar, y ser quienes queremos ser. Si no tienes la energía necesaria para el cambio, por mucho que lo desees, no pondrás la acción indispensable para conseguirlo.

Haz que tu cuerpo esté lo más sano posible y tu vida cambiará. Tu perspectiva del mundo se ampliará y serás capaz de ver lo que ahora no estás viendo.

Revisa tus hábitos, déjate aconsejar por un especialista en medicina integrativa o en psiconeuroinmunología clínica y, en poco tiempo y con menos esfuerzo del que imaginas, observarás cómo tu vida cambia y mejora en todos los sentidos.

 

Mar Tárraga

Mar
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